
Pues sí, lo asumo, estoy enamorado.
Hay una mujer que en este último tiempo camina, corre y baila dentro de mi mente,
conoce quien realmente soy, está presente en cada pensamiento, en todos mis momentos ya sean felices o tristes. Ella conoce cada rincón de mi alma, mi espíritu y mi cuerpo; sabe de verdad cómo hacer que mi corazón vibre de felicidad, me demuestra su amor en cada gesto ya sea la más inmensa demostración de su amor o el detalle más sencillo.
Ama y protege la naturaleza, es una persona con un gran espíritu y muy sabia, dulce como la miel, su corazón arde como llama, gusta de muy buena música, arte y literatura, baila como una diosa; sus pequeños pies son ligeros y puede correr como un relámpago, nadar como un delfín e incluso volar como un colibrí. Es fuerte y delicada, sabe ablandar hasta a un corazón de piedra y acero, defiende a los desprotegidos y tiende su mano a quienes todos ignoran. La armonía guía sus pasos y su corazón mientras que la gracia y la belleza le llevan de la mano, todos los días despierta muy temprano y se ciñe para caminar hacia la perfección, el amor genuino es el motor de su ser.
Ella sabe a la perfección cuan inmenso es mi amor hacia ella, mi vida se hace poca para compartirla juntos, mis ojos se deslumbran cuando veo venir su delgada y bella silueta, cuando tengo sus ojos frente a los míos se abre frente a mí un universo paralelo donde todo es bello y perfecto, lleno de luz y transparencia, un lugar donde desearía pasar el resto de mi vida, un lugar que nunca me canso de mirar y cada día necesito contemplarlo más y más. Mayor que la necesidad de respirar es poder probar la dulzura de sus labios, deslizar mis manos entre su cabello es como acariciar el agua de un río cristalino que sigue su curso hasta lo eterno, su piel morena y cálida de terciopelo como un lecho de nubes en el cual puedo reclinarme mientras me sostienen sus brazos para llevarme a un ensueño de pasión y ternura del más esplendente amor. Una agreste horda de palabras no puede expresar los sublimes sentimientos de dos corazones rebosantes del sentimiento más perfecto de lo mortal y lo divino.
No conozco su nombre, ni ella lo conoce tampoco, cada letra que lo compone está dispersa en este mundo. Como muestra de mi inmenso amor he decidido recorrer cielo, tierra y mar hasta juntar cada fragmento sólo por ella, su felicidad es también la mía, estoy dispuesto a gastar mi vida en plenitud y no escatimar sacrificio alguno. Por el momento, ella es llamada por todos Tesoro Escondido.






