martes, 27 de noviembre de 2007

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Hoy sólo me confesaré...


Pues sí, lo asumo, estoy enamorado.
Hay una mujer que en este último tiempo camina, corre y baila dentro de mi mente,
conoce quien realmente soy, está presente en cada pensamiento, en todos mis momentos ya sean felices o tristes. Ella conoce cada rincón de mi alma, mi espíritu y mi cuerpo; sabe de verdad cómo hacer que mi corazón vibre de felicidad, me demuestra su amor en cada gesto ya sea la más inmensa demostración de su amor o el detalle más sencillo.
Ama y protege la naturaleza, es una persona con un gran espíritu y muy sabia, dulce como la miel, su corazón arde
como llama, gusta de muy buena música, arte y literatura, baila como una diosa; sus pequeños pies son ligeros y puede correr como un relámpago, nadar como un delfín e incluso volar como un colibrí. Es fuerte y delicada, sabe ablandar hasta a un corazón de piedra y acero, defiende a los desprotegidos y tiende su mano a quienes todos ignoran. La armonía guía sus pasos y su corazón mientras que la gracia y la belleza le llevan de la mano, todos los días despierta muy temprano y se ciñe para caminar hacia la perfección, el amor genuino es el motor de su ser.

Ella sabe a la perfección cuan inmenso es mi amor hacia ella, mi vida se hace poca para compartirla juntos, mis ojos se deslumbran cuando veo venir su delgada y bella silueta, cuando tengo sus ojos frente a los míos se abre frente a mí un universo paralelo donde todo es bello y perfecto, lleno de luz y transparencia, un lugar donde desearía pasar el resto de mi vida, un lugar que nunca me canso de mirar y cada día necesito contemplarlo más y más. Mayor que la necesidad de respirar es poder probar la dulzura de sus labios, deslizar mis manos entre su cabello es como acariciar el agua de un río cristalino que sigue su curso hasta lo eterno, su piel morena y cálida de terciopelo como un lecho de nubes en el cual puedo reclinarme mientras me sostienen sus brazos para llevarme a un ensueño de pasión y ternura del más esplendente amor. Una agreste horda de palabras no puede expresar los sublimes sentimientos de dos corazones rebosantes del sentimiento más perfecto de lo mortal y lo divino.

No conozco su nombre, ni ella lo conoce tampoco, cada letra que lo compone está dispersa en este mundo. Como muestra de mi inmenso amor he decidido recorrer cielo, tierra y mar hasta juntar cada fragmento sólo por ella, su felicidad es también la mía, estoy dispuesto a gastar mi vida en plenitud y no escatimar sacrificio alguno. Por el momento, ella es llamada por todos Tesoro Escondido.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

NFS UnderSTAND


Un día cierto corredor de rally se disponía a correr en su Mitsubishi Lancer junto con su copiloto a modo de práctica, se aproximaba una ronda importante en la que su equipo necesitaba sobresalir en su puntaje por lo que debía prepararse muy bien. Subieron al vehículo ambos compañeros, se encendió el potente motor y partieron a toda velocidad, simulando estar en la carrera misma.

-Ni siquiera esperaste que asegurara bien mi casco ni mi cinturón de seguridad, y tú no traes tu casco ni te has puesto el cinturón tampoco. Dijo el copiloto con un tono de preocupación.

-Pues alístate rápido, hombre,-dijo el piloto- y no te hagas problemas por mi, sé lo que hago.

-Sé que llevas años haciendo esto, pero no debes confiarte tanto ni mucho menos exponer tu vida y la mía a un peligro perfectamente evitable.

-Bueno, ya estás bien asegurado, para la próxima vez debes entrar al vehículo con tu casco bien puesto y así no me haces perder tiempo. Mi vida la manejo tal como lo hago con el vehículo, no te preocupes tanto por mí, sé lo que hago.

-Insisto, detente un momento y preocúpate por tu seguridad.

-Tú mejor deberías preocuparte por hacer bien tu trabajo de copiloto, fíjate en el mapa y el camino, ese es tu trabajo y no hacerme perder la paciencia. Antes de que tú obtuvieras tu licencia de conducir yo ya manejaba profesionalmente, déjame tranquilo, sé lo que hago.

El copiloto guardó silencio y sólo se preocupó por hacer bien su trabajo, no volvió a contradecir a su compañero y sólo le hablaba por motivos profesionales. El piloto era realmente un ícono del rally cuya
fama y admiración era inmensa.

No pasaron muchos kilómetros para que ocurriera una desgracia, una mala respuesta frente a una irregularidad en el terreno provocó que el flamante automóvil se desprendiera del suelo zarpando un vuelo violento y descontrolado, dando como resultado la destrucción casi completa del vehículo y más lamentable aún el fallecimiento de ambos hombres en el interior.


El ruido de un equipo de sonido que se enciende automáticamente hace despertar al piloto, todo fue un sueño. Se acerca al baño, mira su rostro al espejo mientras medita sobre su sueño, coge las llaves de su departamento y de su vehículo y al cruzar el umbral de la puerta de su hogar sonríe y se dice a sí mismo: -Sé lo que hago.



miércoles, 14 de noviembre de 2007

Caminando



Hace un tiempo atrás existían dos gigantes guerreros, los dos valientes y fuertes, de apariencia atractiva y grandes representantes de la justicia, el honor, la sabiduría y la verdad. Sus corazones eran limpios y transparentes, ayudadores del prójimo y diligentes en hacer el bien.

Los dos gigantes se encontraron en una bella ciudad, los dos eran viajeros y tocó la casualidad de encontrarse. Se saludaron respetuosamente, muy cordiales. Compartieron un momento y vieron en quien tenían enfrente a un nuevo y muy buen amigo, era una buena oportunidad para poder compartir con alguien que mirara por igual, sin intenciones escondidas ni intereses de por medio; decidieron quedarse en aquella ciudad por un
tiempo.

Cada uno por separado era un héroe invencible y formidable, por ello todos se maravillaban de ver que dos grandes personajes compartían y trabajaban en equipo. Se conocían a medida que los días pasaban, los dos compartían de su sabiduría, sus artes de guerra, su comida, dinero, sus sueños y anhelos. Juntos se volvieron realmente poderosos, no había malhechor que se atreviera a enfrentarlos, donde ellos pisaban se podía respirar un aire de paz y armonía, eran los mejores amigos y camaradas.

Viajaron juntos, disfrutando su gran amistad a concho, se sentían muy felices por aquel bendito día en el cual sus destinos se habían interceptado, se les veía sonreír a los dos por igual.

Lamentablemente siempre hay algo oscuro dentro de los corazones humanos, a veces ni siquiera percatable, un cáncer a los sentimientos que silenciosamente se desarrolla, un dicho común en los exorcistas dice "la mayor fortaleza del diablo es que nadie cree que existe". Uno de los gigantes guerreros comenzó a extrañar sus antiguos días de gloria individual y absoluta, nunca dijo palabra alguna al respecto, pero desde ese momento algo comenzaría a fallar en tan grandiosa alianza.

Tuvieron que enfrentarse a enemigos difíciles de vencer, pero con procedimientos y reacciones extrañas, dentro de uno había una semilla gestándose y que cualquier día iba a terminar produciendo frutos. Ninguno de los dos carecía de sabiduría, por lo que uno se daba cuenta que las cosas no iban bien consigo mismo, mientras que el otro se sentía extraño por el comportamiento de su camarada y querido amigo, pero no hubo palabra alguna al respecto.

Comenzaron a cambiar en la forma de luchar juntos, de hablar quizás también, el silencio aparecía y se hacia presente por más tiempo del que uno tiende a disponer, pero nunca hablaron al respecto, prefirieron pensar que el río seguiría su curso normal, llevando el sedimento que le da ese color turbio. Las cosas no sucedieron como esperaban, se vinieron problemas serios que repercutían en sus oficios y su convivencia diaria.

No pasó mucho tiempo para que los que un día eran los mejores e inseparables amigos pasaran a recibir el nombre de contrincantes. Hiriéronse el uno al otro sin compasión, olvidando todo lo vivido; uno golpeaba su rostro, el otro su vientre, uno caía, el otro también; destruyeron sus vestiduras, armadura y armas, destruyeron todo lo que les rodeaba, acabaron con la ciudad que defendían con tanta pasión y la redujeron a cenizas, ruinas y polvo. Estos dos poderosos descargaron sus fuerzas y energías el uno contra el otro; uno c
ortó una de las manos e hirió una pierna de forma permanente a su contrario, mientras que éste quemó parte de los ojos, perjudicando la vista y además cortó la lengua de aquel que le había cortado una mano; no bastándole tomó la lengua de su enemigo y se la tragó, así nunca la recuperaría. Sin fuerzas para siquiera pensar en un ataque o una defensa, apenas con energías para respirar, decidieron terminar la pelea y nunca más volver a encontrarse en algún otro lugar ni época, se dieron la media vuelta y se marcharon en direcciones opuestas, inmensamente lastimados sus cuerpos, pero con un daño mucho más significativo en sus corazones. Errores miles durante su tiempo de amigos, el orgullo es el único criminal que nunca es culpado entre los sospechosos. Razones hay muchas, pero qué más da.

Yo soy un respetado hechicero, con una rara habilidad de restaurar heridas y curar enfermedades, sólo es necesario que quienes deseen recibir ayuda crean en mí y tengan el deseo de recibir ayuda en sus corazones. Nada es este mundo es completo, puedo sanar y restaurar a miles pero no a mí mismo, hay una vieja herida que nunca nadie ha podido sanar y me atormenta día y noche. Un día me encontré con uno de estos gigantes guerreros y vi en su mirada algo que podía ayudarme, vi una fuerza interior muy distinta a la del resto de los seres vivientes que había visto. intenté acercarme, pero su vista dañada no le permitió verme bien, no creyó en mí ni tampoco deseó ser restaurado por mi poder; pero me he propuesto a hacer algo; en estos momentos estoy caminando por las cenizas de la ciudad destruida, en búsqueda del otro gigante, lo buscaré sin cansancio y haré lo necesario para recuperar la lengua macabramente cortada y secuestrada, haré lo que sea necesario; volveré al otro gigante y le pondré la lengua en sus manos para que crea en mí, sanaré todas sus heridas, sanaré sus ojos, así podrá verme con claridad y cuando restauré su lengua podrá decir el conjuro que le enseñaré para yo ser curado, cuando lo haga y sólo despues de que lo haga podré por fin ser sanado de mis males y ser lleno de dicha y felicidad.

lunes, 12 de noviembre de 2007

Ahora te diré la verdad (2ª parte)


(1ª parte está abajo)


- Oye pajarito por qué estás siempre aquí si los búhos andan de noche?
El pájaro un poco dormido abrió los ojos bien grande, parece que la pregunta era un poco delicada.
- Es difícil de responder, pequeñín, pero veo en tu mirada compasión, sencillez y preocupación por mí más que curiosidad caprichosa; hace tiempo que me observas. Qué edad tienes? -me preguntó-
- 6 años
- Eres muy pequeño, pero algún día comprenderás lo que te voy a contar, sólo escúchame.

No eres el primero que me lo pregunta, algunos se han preocupado por mi mala costumbre, pero la verdad de las cosas es que el día para mí es mucho mas bello que la noche, mis semejantes no lo entienden, sólo ríen y algunos intentan darme consejos. Sé que tú me entiendes por que en el día tú como humano estás despierto, vas a la escuela, juegas con tus amigos y disfrutas del sol. En el día puedo volar feliz, abrir mi mente y dejar que mis ideas vuelen junto conmigo, en el día mi sensibilidad y percepción de las cosas es mejor, quienes me conocen no están y puedo pensar y meditar por largas horas sin ser interrumpido, en el día me siento libre. Cuando comienza a llegar el atardecer me detengo a mirar el horizonte mientras me deleito con el sonido de las hojas al viento de mi árbol y luego me acuesto y duermo sólo un poco ya que no me gusta dormir por lo demás, cuando tú vienes de paseo yo estoy despertando y luego salgo a hacer mi vida de búho normalmente...

...

...Ahora te diré la verdad...

Hay algo más, pero esto es un secreto y voy a compartirlo contigo; muy temprano en la mañana cuando está amaneciendo hay una pequeña polillita que aparece por la ventana de aquella casa, hablamos de vez en cuando por medio de señas, a veces no nos entendemos muy bien pero es casi la única manera que podemos hablar, a veces la veo volando fuera de la casa y conversamos pero no es frecuente, otras veces ella me deja mensajes escritos en la cortina de la casa y yo le respondo con mensajes escritos en el tronco de mi árbol y algunas veces escribo en las hojas y las pego en la ventana cuando ella no está. Llegando el mediodía ella se despide y se marcha, yo me quedo aquí casi todo el día y me sumerjo en mis ideas, pienso acerca de mi vida, de mis sueños, medito sobre el corazón... y hago algunas cosas que me gustaría mostrarte.

=El búho me hizo dar la vuelta al otro lado del árbol, miré el tronco y estaba escrito desde la raíz hasta arriba donde mis ojos ya no distinguían palabra alguna. Mil oraciones, frases, versos y prosas componían la declaración de amor de esta avecilla, confesiones llenas de pasión y otras cosas que pude comprender después de unos años, una legión de palabras alineadas que reflejaban los sentimientos más bellos y puros que un corazón puede engendrar, una nebulosa de letras inspiradas por aquella pequeña alada que le robaba el corazón y horas de sueño al enamorado ser vestido de plumas que claramente estaba esclavizado por el perfume del amor. Dentro de todo pude comprender un poco de qué se trataba todo aquello, el búho se paró en mi hombro muy amistoso y entre ansiedad y templanza me conversaba=

- Mil versos, mil tardes -decía el búho- he aquí mi alma como un libro abierto y mi corazón como cristal pulido, he aquí la verdad.


Con una mirada serena me dio a conocer que estaba agradecido por haberlo escuchado, me dijo que cuando grande tendría buenos amigos que me iban a querer mucho, que con mi forma de ser iba a marcar a muchas personas, que siempre entregara sin esperar algo a cambio y que llegaría un día en que iba a recordar nuestra conversación de una forma un tanto especial y me iba a parecer gracioso.





Ahora te diré la verdad (1ª parte)


Una vieja costumbre de mi familia era salir a caminar de noche sobre todo en primavera y verano, quienes lo hacían con más frecuencia era mi madre y su suegra, osea mi abuela, mi tío Roberto que es mayor q yo sólo por 4 años y yo. Esto ya no es posible por razones de seguridad y el ritmo de vida no es el mismo. Hace varios meses salí a caminar por Linares de noche, pero me retaste y me mandaste para la casa por miedo a que algo me pudiese pasar... lógicamente no te hice caso.

En estos paseos nocturnos donde se conversaba temas de grandes a veces unas pocas lágrimas en las caras salían a disfrutar del aire fresco, a mirar los jardines, los parques o las luces de los árboles navideños cuando era temporada. Con Roberto "Tito" jugábamos, hacíamos enojar a los perros de las casas o nos hacíamos los grandes y nos dedicábamos a conversar también. Mientras Tito me contaba sus impresionantes anécdotas (que traumatizántemente ahora me doy cuenta q era mentira tras mentira) yo me dedicaba a mirar el cielo o los árboles y me introducía en una especie de trance que hacía que la voz de Tito se trasformara música de una orquesta al almuerzo en un hotel, todos la aplauden pero nadie le pone atención.

Un día me percaté que en uno de esos árboles había un búho, joven, un mirada que inspiraba tranquilidad, grandes patas un tanto flacas, plumaje azul y un pico graciósamente desviado hacia la derecha. Lo vi y no despegué mi mirada hasta buen rato, quedé maravillado por aquel ave tan difícil de encontrar. Lo seguí viendo durante muchas noches más ya que siempre estaba en el mismo árbol, aunque me percaté que era un poco estático para ser de noche y ser un búho, por libros y reportajes sabía que los búhos eran de hábitos nocturnos, pero este no hacía nada!!!. Una tarde lo vi, volaba velozmente, se alimentaba, hacía todo lo que el resto de su especie acostumbra a hacer de noche; no aguante mucho y una noche que Tito no andaba con nosotros me acerqué a conversar con el plumífero.

Cosa de Kyros


Desde muy pequeño me sorprendía de ver a mi padre solucionar pequeños y grandes contratiempos o desperfectos en cualquier objeto. También solucionaba la falta de cualquier pieza o herramienta inventando una con lo que tuviera la mano, era cosa de minutos en los cuales observaba tranquilamente su entorno, inmerso en un mundo muy complejo y rápido para mi pequeño y novicio entendimiento, hasta que encontraba un conjunto de elementos y los ensamblaba o modificaba a tal punto de confeccionar implementos precisos y muy resistentes por lo demás.

Un afán constante para mi era olvidarme de mis juguetes y jugar con los de mi papá, lo cual a veces provocaba en él una amable sonrisa y otras veces un amable y misericordioso disgusto. Es que me impactaba ver cómo a una herramienta le daba mil usos, usos que no pertenecían a la lista de tal utensilio. Una de sus mejores y favoritas armas: su navaja Victorinox, intocable, casi sagrada, mágica e inalcanzable a mis manos. 300 gramos de resina y acero inoxidable que pueden reemplazar a la mitad de una caja de herramientas Black&Decker, desde un serrucho hasta una pinza similar a las usadas para depilar o un pendrive, 12 herramientas en menos de 15 centímetros infaltable en el bolsillo y el auto de mi progenitor, pieza protagonista en salidas al campo o adonde fuera.

Lo más increible de todo esto: 12 herramientas, pero 36 usos encontrados y contando.
Lo más maravilloso: habilidad heredada
cuando tengas una lata, pero no un abrelatas, llámame y llegaré con una cuchara


una pieza más del Victorinox de mi alma se encuentra en la página que estás mirando en este momento.



Todo es cosa de Kyros...